martes, 25 de mayo de 2010

Deal.


Es como si cualquier rastro de felicidad a tu alrededor te estrangulase hasta llegar a asfixiarte. Como si no supieses dejar de echar de menos lo que nunca has tenido. Como si te dieses cuenta de que quieres vivir y te limitas siempre a existir, sin más.





_Me supera.
Él me miró expectante. No quise seguir hablando y él comenzó a ponerse tenso.
_¿El qué?_me preguntó.
Yo seguí callada, intentando encontrar las palabras adecuadas. Se me antojó imposible. Le miré. Él me devolvió la mirada, alentándome para que hablase.
_Se me escapa de las manos. Todo se me está escapando de las manos. Mis ganas de vivir, el día a día, la necesidad de sentir, tú...
Me observó sorprendido, como si no se esperara mi comentario. Seguí hablando.
_ No me malinterpretes. Sé perfectamente lo que hay. No pretendo nada más. Simplemente es que a veces me gustaría que no fuera así.
_¿Sólo a veces?_me interrumpió.
Compuse una sonrisa que se cargó de inmediato de una profunda tristeza sin que pudiese evitarlo.
_Qué más da eso...
Me sujetó la barbilla con su mano. Mis ojos se encontraron con los suyos una vez más.
_A mí no me da igual.
De repente, sentí rabia. Aparté la cara.
_¿Ah no?_pregunté irónica
_No._ respondió tajante, desarmándome.
Fui consciente de que, a la vez que afloraba toda mi rabia contenida, también lo hacían las lágrimas.
_¿ Y qué quieres que te diga? ¿Que sigue todo exactamente igual? ¿Que, a pesar de todo, nada ni nadie ha conseguido arrancarte de mí ? No, lo siento pero no.
Pude notar como mi corazón aceleraba su ritmo. Entonces, como si él me necesitase tanto como yo a él, me besó. Y mientras mi mundo se deshacía una vez más entre sus brazos, fui consciente de que mis latidos no tenían razón de ser sin él.




Parece fácil.

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Mirada